Comer fuera de casa, una prueba de fuego que debo superar
Como os comenté el lunes, mañana tengo la comida mensual con mis compañeros de empresa. Para ellos es todo un aliciente, pero para mí resulta casi un infierno enfrentarme a suculentos platos, verlos, olerlos, tenerlos delante y no poderlos probar. ¿Por qué tengo tan poca fuerza de voluntad? Ana dice que no debo pensar que estar a dieta es estar castigado. Pero, la verdad, me cuesta mucho quitarme esa idea de la cabeza. Sin embargo, no estoy dispuesto a dejar que algo que, en teoría debería ser un momento de disfrute, se estropee por completo. Quiero salir airoso de la tentación que se me viene encima, por eso, voy a planear un poco qué puedo comer mañana de tal forma que no se me haga tan complicado todo.
