Qué gran descubrimiento la piscina. No sé si me ayudará a adelgazar, pero a ser feliz sí...
Ya os conté mi vuelta a la piscina de la semana pasada, pero no podéis imaginar el efecto adictivo que se está generando en mí con este tema. Ana está alucinando, porque aunque es cierto que mis complejos hacen que aún tenga reparos en mostrarme con el torso descubierto (hasta que no me meto al agua no me quito la camiseta), hemos pasado de que yo pusiera excusas todo el tiempo a querer ir casi a diario.
